Es curioso ver como una gran multitud de gente es capaz de llorar por quienes sólo conocían a través de algún medio de comunicación, por gente que no ha tenido directa participación en sus vidas pero de igual manera les han dado el sitial de un hermano, un primo e incluso de un amante platónico. Es curioso ver la reacción de la gente cuando se les hace ver esta realidad y te tratan de insesible y cosas así. Pero bueno, la vida continúa y estos sucesos nos hacen pensar que en todo momento nuestras vidas cuelgan de un delicado hilo, de una fina hebra que las sostiene sobre una tormentosa realidad, cualquier cosa podría acabar con ellas y ni siquiera nos daría tiempo para poder estar preparados para el momento exacto en el que todo se acabe.
Imagino las olas del océano moviéndose al ritmo de los vientos huracanados bajo un cielo completamente oscuro que se deshace en lágrimas sobre un pequeño paraíso en medio de los mares; la total amenaza destructiva cayendo de pronto sobre la más absoluta calma... un esquizoide ataque de ira sobre quién yace en el más feliz de los sueños... el cielo terrenal volcando su ira sobre el hijo más débil y bello del suelo terreno... una manía desenfrenada capaz de sacar de todas las convicciones a quién más aferrado esté a ellas...
Después de todo la calma completa aparece en el horizonte llenando un nuevo día de grandiosa luz cegadora, de aires frescos y agradables, de un silencio absoluto que sólo rompe el sonido de las aguas que limpian y renuevan nuestras almas contaminadas con el sucio camino de la vida y las preparan en el hermoso lecho eterno de la muerte corporal y el comienzo de la etapa sempiterna de la vida espiritual.
Gracias Vida por darme un motivo para seguir luchando en la tierra; gracias Muerte por darme un motivo para esperarte con ansias día a día.