sábado, 4 de abril de 2009

Aceptación

Cuando parte una persona a la que has amado más que a la mayoría de los demás se hace muy duro. A veces la vida nos da testimonio de que su fin llegará más temprano que tarde y lo mejor es no taparse los oídos a aquella realidad, es porque nos duele más pensar en la ausencia del ser querido presente y comenzamos a vivir una etapa de negación a la cual necesitamos aferrarnos para seguir viviendo en un mundo feliz y completamente ajeno a lo que nos enseña la vida misma. ¿Acaso será el dolor tan fuerte que nos impedirá seguir viviendo en plenitud? ¿acaso deberé temer más al dolor que a la misma muerte? No es mi muerte la que se aproxima, sino la de alguien a quien he amado, pero el día pasará y luego otro, y otro... lo correcto es asumir que la pérdida llegará y lo mejor es estar preparado.
Te haces presente hoy, Muerte; las trompetas de la oscuridad han tronado tu nombre; llevarás mi alma al río eterno; llorará la vida por el amado que escapa de sus brazos; es el llanto qe ahogará mi destino; déjame partir, amada mía, déjame ir en absoluta paz.

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