domingo, 20 de septiembre de 2009
Amor
Parece paradoja decir que empiezo a odiar el amor, pero así pareciera. Me ha hecho sentir tan bien, pero al mismo tiempo he sufrido tanto a causa de esa palabra que para mí se ha convertido en una maldición. ¿De verdad siempre el amor vendrá acompañado del dolor? ¿Será posible que después de tan poco tiempo el cariño se convierta en amor? Es la vida la que nos enfrenta a estos contrastes de sentimientos y que permite que vengan alegrias acompañadas de dolor; por eso te detesto, vida, no sabes cuanto deseo que se acabe esto de reir y llorar, de pasión y sufrimiento, de amor y dolor. Realmente los cuentos que leímos cuando niños son sólo cuentos y se hace imposible que en este mundo alguien pueda vivir feliz para siempre, es sólo ilusión para hacernos creer que el mundo y la vida son justos y que los pequeños corazones infantiles no sufran, pero al mismo tiempo engañan al mostrar lo que no es. Es vértigo esto de querer y amar, aunque te corresponda esa persona, pero que por las circunstancias aún debas esperar el tiempo para estar en un estado más permanente de alegria, ojalá con menos sufrimiento. Amor, te agradezco que vengas a mí, por todo lo bueno que son esos momentos, pero te odio tanto por ser inoportuno y venir a crear esta sensación tan desagradable en mí; te odio por el dolor y la herida que causaste y, que ya estando cicatrizada, tú te empeñas en crear otra injuria en un corazón cansado ya de sufrir. Pero a pesar de todo te amo porque sin ti no habrían estas bellas islas de felicidad en el oscuro océano al que llamamos vida.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
nada de islas de felicidad, ni nada de que a pesar de que me haces sufrir te amo... chaaaaaaaaaaaaooooooooooooooooooo
Publicar un comentario