No sé cómo explicar un cambio repentino de emociones; siempre mantengo una espina clavada en medio de mi corazón, la cuál he sabido mantener allí soportando el dolor y la ansiedad de que esta cause el menor daño posible, pero al ver la alegría de los demás, celebrando y riendo, mi amargura se acrecienta a causa de este dolor que hace que mi garganta se aprisione y que la sonrisa espontánea se borre de mi rostro y sea reemplazada por una seria expresión y sonrisas sociales fingidas al momento de ver personas conocidas aunque mi nivel de hipocresía no puede ser bueno, ya que todos me notan triste y serio, no son capaces de explicárselo, ni siquiera aquella persona que debiera conocerme más que los demás, que ha sido mi apoyo en momentos difíciles puede entender esta amargura y cree que es sólo una "maña" y consigue ahondar más la herida de mi alma. De pronto oigo aquella dulce voz que extraño en cada segundo del día y mis ojos revientan en lágrimas.
Sigo sin lograr comprender el porqué todo se echa a perder por expresar las emociones, esta sociedad prefiere la hipocresia y que todo sea políticamente correcto antes de que lo que realmente siente el corazón sea expresado.
Pienso que la completa felicidad jamás llegará, y detesto cuando tengo todo planificado para tener un breve momento de ésta y que todos los planes sucumban cuando ya está todo listo por razones que me son imposibles de entender sin llegar a culpar la falta de comunicación y la falta de voluntad de otras personas. Todo esto hace que mi corazón acumule tristeza y que mis sentiimientos se vuelvan oscuros y no dejen que la luz llegue a todos los rincones de mi ser.
Soy una isla de oscuridad en medio de la noche, un ser inanimado entre la multitud, soy quien espera tener alegría pero es sepultado bajo toneladas de tristeza, un ser incomprendido que está en el lugar equivocado, en el momento equivocado, en el mundo equivocado.
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