Una vieja canción que se hace típica de esta fecha nos recuerda insistentemente que un año más se va. Este 2013 ha sido un año ambiguo, con bastantes cosas buenas y algunas malas, que hacen díficil decir si este fue un buen o un mal año.
Este año me conocí mucho más que lo que me habia conocido en toda mi vida. Descubrí, casi sin querer, a quién siempre ha acompañado a mi vida y forjó una parte de mí que siempre quise cambiar. Esto siempre me hizo sentir diferente a los demás y provocó miles de malentendidos en mi entorno.
La vida ha sido dura, y muchas dudas han rondado en mi mente en estos meses. La sensación de angustia en mi corazón me hace desconfiar de todos y de todo. He dudado de mis decisiones hasta el punto de querer negar aquello que ha dado una nueva identidad a mi vida.
He seguido anhelando la muerte tanto como siempre, y mi mente me reprocha por hacerlo sin pensar en mi entorno.
Me levanto en las mañana sin deseos de luchar, y aún así, con poco esfuerzo he cumplido mis metas, haciendo que sienta algo extraño, una mezcla de alegría y de inconformidad, algo incómodo, como cuando recibes algo que no mereces y, sin embargo, anhelas.
Este 2014 se viene con un nuevo amanecer, pero eso es algo de todos los días, nada nuevo vendrá con el sol. Las cosas de la vida siguen su curso natural, y no le importa que los hombres cambiemos un calendario, si después de todo es algo que nuestra humanidad inventó. Cada vez que se cierra una etapa comienza otra, tal como cada vez que se acaba una noche comienza un nuevo día.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario